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Every New Year's Eve, Gerhard and I sit down and send a FutureMe to ourselves, to be delivered on the next New Year's Eve.

This has allowed us to plan and dream for what we want to accomplish, and when the year has ended, evaluate how did we do.

For 2014, we wanted to be settled down and have jobs that would make TONS of money. We bought our first house and we found jobs that allow us to pay the mortgage and live comfortably to some extent. We're grateful for that.

We also planned for getting fit. That didn't go all that well, because instead, we got pregnant! As you know, we welcomed our baby Sofia in September.

So this year, after a crazy 2014, our main goal is to try to make it as simple as we can. What does that mean? Well, essentially, this:

  • We want to live within our means: We reviewed our budget and are trying to make a conscious effort to save money, spending less than we actually make. That means eating home more, keeping our one-car-only system and opting out of any kind of credit. Luckily, we don't have any debt.
  • We want to -at least try- to get fit: I can't complain. I gave birth Sofia and immediately lost almost all the weight I gained during my pregnancy. But I still need to put some effort into losing those last pounds. We agreed in completing the C25K program and running at least to 5K this year. It might not be much, but hey, you gotta start somewhere, right? 
  • I want to learn how to bake and sew: Gerhard got me a marvelous KitchenAid stand mixer for Christmas and my mom got me a sewing machine. This is important for me because I have like zero talent for any kind home-ish stuff. But now that I have Sofia and that we finally got to buy our own home, I would like to learn to bake my own birthday cakes and do my own clothes basic repairs. Sure it has to be doable without having to become the next Martha Stewart.
  • I want to tackle the challenge of becoming a work-from-home mom: I have two jobs: I work for SciDev.Net and I'm also an entrepreneur, with my own Spanish-written news website for the Hispanic community of Knoxville. And I'm proud of it. But running a home office and having to take care of Sofia won't be easy.
What are you new year's resolutions? Any tips?
¡Llegó Sofía!
El 23 de septiembre de 2014, a las 10:50 am hora del este, nació Sofía Isabel Schneibel, en el UT Medical Center en Knoxville, TN.
Gerhard y yo estamos súper felices y orgullosos. Sofía es una niña súper tranquila (sacó el carácter de su papá) y con un apetito voraz. ¡En una semana ha crecido ya casi 7 centímetros!
Hemos recibido innumerables bendiciones y buenos deseos por su llegada. Nos sentimos bendecidos de tenerla con nosotros y de que nuestra nena llegue en condiciones de tanta abundancia y amor.
Ahora, ¡a por la aventura!



It's been quite a while since the last time I wrote here and, holy watermelon! So many things have happened between now and then.
For starters, Gerhard finished his master's degree in Germany (clap, clap clap!) and I spent about 9 months working for the United Nations in Bonn. Our time in Europe was a truly wonderful one and it gave us the chance to begin our married life living in one of the most amazing places on earth.
On October 2013 we moved back to the United States. It was a very important moment for us, because it meant we were finally going to settle down after three years of wandering between Berlin, Bonn, Caracas and Maryville.
Gerhard found a job at the Communications Department of Maryville College, in Maryville, Tennessee, doing exactly what he wanted to do and where he has the chance to exercise all the skills he learnt during his master's program in Germany. His coworkers are amazing people and we're now closer to family.
I work from home on full-time basis for SciDev.Net. There I'm a correspondent for scientific issues in Latin America and since May 2013 I'm the User Engagement Coordinator for the Latin America and Caribbean region. It's a wonderful job where I have the chance to interact with people from around the world and travel to interesting places a few times a year. I couldn't ask for more!
But there are even more exciting news: in April this year we bought our first home... And we're expecting our first child! Sofia Isabel will be born in September 2014. We can't wait to meet her and we are already so in love with her! It's definitely going to be an exciting new phase.
So from now on I'm gonna make an effort to try to share more about this new phase as a foreign working-from-home mom in this blog, because there are so many things I would like to share with you guys.
Here are some pictures of the past 18 months. Wow! Time really flies! I hope you enjoy them.

We were in Paris...
And went to the beach in Holland, too!

Gerhard's thesis was dedicated to me. Isn't that sweet? <3 td="">

I was in Helsinki for a few days for work. Cool place!

Packing...
And we're ready for the next adventure! Danke für Alles, Deutschland!

The Smoky Mountains received us with a color festival in late October. What a welcome to the US!

Happy and in love! 

Christmas arrived! 
With some snow...

I found out there are more Venezuelans in town than I thought!

Getting ready for a trip to Lima, Peru in late February.

Adopting MooMoo, our new kitty cat :)

Summer arrived, finally!

We're homeonwers! Yeiii!!! 
The view from our "party deck" in the back of the house.

Getting ready to welcome Sofia :)




Hace un par de días conseguí esto y me encantó. Una parodia del Gangnam Style al estilo de la NASA. Genial manera de atraer jóvenes y estudiantes hacia el estudio de las ciencias físicas. En casi dos semanas, ya ha acumulado casi 4 millones de visitas. Enjoy!



Una vista de la última nevada desde nuestro apartamento en Bonn

Realmente no ha comenzado todavía, oficialmente lo hará el próximo 21 de diciembre. Ahora que lo veo, coincide con el fin del mundo del calendario maya, ¡jaja! Pero a mí ya me está afectando eso que llaman invierno y que para los latinos como yo, del mero mero Caribe, es una visión de pelusitas blancas que caen en algún lugar del mundo, muy lejos de nuestro hogar.
Una cosa que he aprendido este año es que el invierno tiene efectos psicológicos en ti. Los días son cortos (aquí en Bonn, más o menos 7 horas y media) y las temperaturas bajas. El invierno te hace querer dormir corrido todo el día. Te deprime. El invierno no juega carritos. Por eso he adoptado unas medidas de emergencia:
- La actividad física siempre es buena. Yo por ejemplo, me inscribí en clases de Zumba. Bailar como loca 3 veces por semana me mantiene en forma, alerta y feliz.
- Comprar la ropa necesaria. Esto no es negociable. En mi caso, un buen gorro es obligatorio. Repentinas ráfagas de viento helado me han dejado más de una vez con un dolor de cabeza intenso por varios días.
- Bebidas calientes. Yo descubrí aquí mi pasión por el té. Tener a la mano siempre una buena taza es reconfortante y puede hacer la diferencia. No subestimen tampoco el valor de una buena sopa. No importa qué tan Mafalda puedas llegar a ser.

Gerhard lee en el sofá mientras afuera cae la nieve non-stop :)
- Disfruta. Una vez superados los obstáculos, el invierno puede llegar a ser divertido y hermoso. Todo el mundo debería poder disfrutar de una "blanca navidad" al menos una vez en la vida.


Hace ya más de 7 años que me dedico a escribir sobre la ciencia venezolana, y en menor medida, también extranjera. Por eso, para mí esta campaña presidencial ha sido una oportunidad de meterle el ojo al tema. Porque aunque muchos de ustedes no lo crean, el asunto de la ciencia es también un asunto bien político.
Desde el principio. Ese vasito plástico en el que te tomaste el café con leche esta mañana no está ahí por inspiración divina. Muy al contrario, es el resultado de muchas horas de investigación de expertos (en materiales, en este caso) quienes determinaron que ese específico tipo de plástico era ideal para almacenar ese tipo de sustancia a una temperatura determinada. Ahora, si esto es así para el vaso plástico del café, imagínense todas las otras cosas, la gran mayoría mucho más relevantes, que dependen de la investigación científica: salud, urbanismo, transporte, comunicaciones, alimentación y un largo etcétera. Nuestras vidas dependen de lo que hacen los investigadores: generar conocimiento.
Por eso, la ciencia no es un tema de aclamación popular. No puede serlo. Es más bien un tema de seguridad nacional.
Ahora bien, si nosotros no producimos el conocimiento que necesitamos, ¿qué ocurre? Es sencillo: tenemos que comprárselo a quienes sí lo están generando.
El lugar por excelencia donde se genera conocimiento son las universidades. De hecho, eso es lo que diferencia a una institución de educación superior de un liceo: la capacidad de investigación. Pero es difícil concentrarse en investigar cuando el comedor de la universidad no funciona, cuando las bibliotecas están desactualizadas, cuando las rutas de transporte se suspenden porque las unidades están en mal estado, cuando los profesores tienen que ir a paro para exigir el pago de sus beneficios laborales, de por sí paupérrimos, para no decir miserables. Sólo en la Universidad Simón Bolívar, han renunciado, en los últimos dos años alrededor de 200 profesores. Y contando.
Eso añadido a un presupuesto reconducido desde hace ya 6 años, en el que la partida destinada a la investigación no llega al 10% de lo que realmente se necesita para mantener una universidad operativa, con todos los hierros. Aquí hace ya varios años que las universidades no publican revistas especializadas, y los centros de desarrollo, en un gesto desesperado de sobrevivencia, han lanzado repositorios digitales con el único fin de salvaguardar lo poco que se ha podido hacer en los últimos 14 años.
Según cifras oficiales, desde hace 8 años no se otorga una patente en Venezuela. Ocho años. Lo que es más, la última modificación de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación pone en peligro los derechos de propiedad intelectual de quienes llevan años trabajando en pro de un nuevo avance o descubrimiento. Esta situación ha sido reseñada bastantes veces ya. Recuerdo incluso el caso de un innovador invidente, Alfredo Blanco. Blanco, inventor de un dispositivo que ayuda a personas con discapacidad visual a tomar notas en clase sin ayuda de terceros, se desgarró los pies caminando de ministerio en ministerio pidiendo fondos para completar su prototipo. Después de dos años, lo llamaron para que buscara el cheque, previa firma de un acuerdo en el renunciaba a todas las ganancias que su invento pudiera generar en el futuro, cediéndole al Gobierno el dominio absoluto de la propiedad intelectual. Se fue 15 minutos después por donde mismo llegó. Muchos caen en la trampa, incautos. El documento con el ofrecimiento no me lo contaron. Vi con mis propios ojos una copia que Blanco llevó a la redacción cuando lo entrevisté.
Todo esto sin mencionar el aniquilamiento total de algunas ciencias sociales, que como no están contempladas en el plan de desarrollo de la nación como áreas prioritarias, no merecen recibir medio del dinero petrolero, que venden por ahí como de todos los venezolanos. Sí, es verdad, es difícil entender el legado de por ejemplo, un filósofo. Pero el que no sea tangible no quiere decir que no existe. Así no funcionan tampoco, por ejemplo, ninguna de las ciencias básicas. No se puede ver su aplicación de manera instantánea.
Por eso, este Gobierno no puede hablar de independencia científico-tecnológica cuando en vez de promover la generación de conocimientos nacionales, le compra tecnología a Rusia, a China y a Irán. Este país, que entre 1950 y 1990 le sacó ventaja en materia científica al resto de la región, nunca había sido tan dependiente como ahora.
Lanzar un satélite con un show televisado no es hacer ciencia ni es independencia tecnológica ni es nada. Independencia tecnológica es que los físicos y estudiantes de doctorado venezolanos que trabajan en el Gran Colisionador de Hadrones (actual semillero de algunos de los descubrimientos más importantes de la humanidad) no sigan representando a Francia o Italia, porque ni el ministro ni el canciller se dignan a firmar el acuerdo en que Venezuela se suscribe como parte del proyecto. Vale destacar que ni siquiera es un asunto de dinero. Solo hay que garantizar la estabilidad del talento nacional por el tiempo que duren los experimentos. Francia, Italia, Suiza y la Unión Europea como organismo han invertido más en los científicos venezolanos que están en el CERN que el mismo gobierno venezolano.
Independencia tecnológica es invertir en ciencia, en repatriación de talento, en reducción de la diáspora. El que tenga ojos que vea. El estado de la ciencia es también el estado de la educación. Y de eso depende el futuro. Ahí está el verdadero progreso.
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