
No sé si a alguno de ustedes le habrá pegado tanto como a mí, pero mis niveles de paranoia por la gripe porcina alcanzaron su máxima expresión cuando decidí cerrar (o más bien sellar) la ventana de mi cuarto y comenzar una búsqueda frenética de tapabocas por Caracas para poder montarme en el metro. Imagínense: yo en medio de ese gentío, sin saber en qué momento algún sospechoso (porque hasta que no se descarte la cosa, todos son sospechosos) iba a estornudar o toser y lanzarme todas sus mugrientas bacterias llenas de H1N1.
Así fue como empecé preocupándome yo, lo que a su vez comenzó a preocupar a mi familia. Pasé días sin ir a clases, aislada en mi casa y lavándome las manos frenéticamente cada media hora, en parte gracias a los patéticos y alarmistas avances de CNN y BBC. ¡Sobre todo la BBC! La inmediatez de la información puede llegar a ser un verdadero tormento para la gente (y eso que uno es periodista). Es más o menos algo así:
12:00: 150 Muertos en México por extraño virus.
12:05: La OMS dice que no hay nada que temer.
12:15: Expertos de la OMS elevan nivel de alerta.
12:27: No hay medicamento que pueda con esta enfermedad.
12:28: Ya descubrieron el medicamento.
13:00: Once países en tres continentes confirman casos de gripe porcina.
14:00: Científicos aseguran que comer cerdo no implica riesgos.
14:02: Egipto manda a sacrificar a toda su población de cochinos.
15:00: ¡Se agota el Tamiflu!
¡Pana! La verdad es que así no se puede. Un rato todo está bien y al minuto "empiecen a despedirse que el mundo se va a acabar".
Y mi mamá:
-¡Coño, carajita, deja de ver esa vaina que te vas a volver loca, carajo! Me preocupa que te enfermes pero no de la gripe del cochino, ¡sino de los nervios!
Así que luego de no dormir dos noches seguidas (luego de las cuales tenía clases a las 7 am en la universidad) y de exponerme a que la gente me viera feo en el metro por usar tapabocas y observarlos a todos como gallina que mira sal, decidí silenciar el Blackberry, cuyos RSS feeds me mantenían al tanto las 24 horas, dejar de chatear con mi amigo José Manuel que vive en Ciudad de México (no me malinterpretes, cariño, te quiero full), apagar la computadora y darle off al botón del televisor. Acto seguido, un Diazepam a las 12 del mediodía y a dormir hasta el día siguiente.
Esta mañana me encontré con esto.

Sé que no se aprecia bien, pues. Pero si alguno de ustedes tiene suerte en ver mejor la página, se enterará de que el titular principal es "El mundo se prepara contra la gripe porcina", y una nota vinculada, justo al lado es "El virus 'podría ser benigno'". ¡Vaya! ¿Y ahora a qué le hago caso? ¿A lo bueno o a lo malo?
Decidí tomar el lado bueno de la historia, aunque no es el titular principal de la portada del website. Si pueden, quieren, o simplemente están tan paranoicos como yo, léanlo aquí: http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/05/090501_gripe_genetica_men.shtml
Si los científicos británicos dicen que las posibilidades de que me muera mañana por el H1N1 son ínfimas, ¡listo! Tomaré ese ángulo y punto. En la vida todo depende del cristal con que se le mire. Yo me voy a la playa a aprovechar el puente.

Cariño: sÍ te mal intepreto, ni yo esoy tan histérico ja ja ja. Desde la ciudad de México
ReplyDeleteJOSÉ MANUEL
No hace falta estar en una latitud o en otra para estar paniqueado por el tema de la gripe porcina, definitivamente hay que admitir nuestra vulnerabilidad a ser impresionables y además hay que reconocer el alcance de los medios!
ReplyDeleteYa estamos atentos pero no sólo por la gripe, te cuento lo que me pasó:
Hace unos días me fui a cortar el cabello a la misma barbería a donde voy hace años, Arte París en la avenida Victoria, me encuentro con que mi barbero el señor Vittorio estaba de viaje y me urgía por presencia y necesidad cortarme el cabello ee día, me arriesgué y me senté con una señora X que honestamente no había prestado atención que trabajaba allí. Extrañé mi revista Zeta que el señor Vittorio me colocaba en las piernas y que me preguntara con un tono italiano Cómo estás? Aparte de tener que explicarle a la señora cómo quería el corte, el señor Vittorio se lo sabe de memoria.
Quizá por la incomididad explotó mi histeria cuando la señora omitiendo los instrumentos y las clases de peliquería se dispuso a quitarme los cabellos que me caían en la cara SOPLANDOME el rostro, le perdoné uno, le perdoné dos, al tercero me paré de la silla y le grite: SEÑORA NO SEA BASTA (antihigiénica para quienes no me entiendan). No sólo por la gripe, quiá también por le hecho de tener que oler lo que la señora almorzó o saber que no usa enjuague bucal me puso aparte de muy mal humor, muy paniqueado. Me lavé la cara, honestamente con mucho asco!
Aparte de todo Andrea, me encanta como escribes! Congrats!