A veces, en la vida pasan cosas inexplicables. Como que un día después de celebrar tu boda, tu esposo se enferma de peritonitis y tiene que ser operado de emergencia en Venezuela. Y como que a causa de eso, tienes que despedirte antes de tu tierra e irte a vivir a un lugar completamente diferente, Alemania en mi caso.Casi no tengo tiempo de despedirme, en realidad. Todo mi tiempo lo he ocupado en cosas que pensé que tendría dos meses para resolver. Sólo me quedan tres días para meter mi vida en dos maletas. Pero como dice sabiamente mi mamá, lo mejor es aceptar las cosas como son, confiar y simplemente saltar. Saltar a algo que nos parece un vacío aterrador, pero que bien podría esconder algunas de las cosas más emocionantes y maravillosas de la vida.
Yo no me quejo. Tengo a mi lado a un hombre maravilloso, que sé que cuidará de mí con la más absoluta devoción, aquí, allá y en cualquier parte. Pero sí me duele partir con tan solo un boleto de ida y ninguna fecha de regreso. No sé cuándo volveré a Venezuela, pero sí que la llevo conmigo siempre y que a donde vaya siempre me sentiré orgullosa de decir que soy venezolana.
Auf Wiedersehen, gente. Nos vemos en Bonn.

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