Sin embargo, el motivo de este post no es comentar la victoria de Fernández, en la que, paradójicamente, una corona llamada "PAZ" voló por los aires y cayó estrepitosamente en el piso, gracias a la torpeza de la reina saliente, Dayana Mendoza, Miss Universo 2008, también venezolana. No. El motivo del post es el de describir lo que observé al siguiente en la calle, el "Efecto Miss Venezuela".
Primero: tengo la absoluta certeza de que ese día, todas las venezolanas amanecieron sintiéndose más bellas, más guapetonas, más invencibles que nunca (me incluyo en ese combo). Y es que en el Metro de Caracas, por citar sólo un ejemplo, se veían más tacones, más faldas y más maquillaje de lo que nunca, al menos yo, había visto. Se mezclaban los aromas de aguas de colonia, perfumes y splashes frutales, adobados con más sonrisas y hasta una actitud más altanera, más desafiante y más imponente.
Todo eso me pareció sospechoso. Llegué a pensar incluso que era un efecto de mi imaginación. Decidí entonces poner a prueba mi sentido de la orientación periodística con una evaluación a Martica (nombre ficticio), compañera de labores nada agraciada, debo decir.
Lo que me esperaba en mi oficina era impresionante. Todas las mujeres habían ido a trabajar en sendas pintas que nada tenían que envidiar a las concursantes del certamen, incluida la misma Martica, que incluso había usado full pintura de labios y se había colocado ganchitos brillantes en el pelo. ¡Sonreía sin parar! Creo que en algún momento consideró lanzar besos a su amable público y todo. Obviamente, todas comentaban la hazaña de la noche anterior, mientras hacían coquetas muecas que bien podrían ubicar a un par de viejas en la categoría de "ridículas".
A las 6 pm, cuando tomé el tren de regreso a mi casa, la escena se repitió. Claro, esta vez no tan esplendorosamente como en la mañana, debido al cansancio ocasionado por la jornada. Hace algún tiempo, unos panas británicos y surafricanos me comentaban con cierta alarma, que era un pelo "creepy" eso de que las niñitas en este país se formaran nada más que para ser bellas. Dado que ellos trabajaban aquí y pasaban la mayor parte de su tiempo en Venezuela, les pregunté en son de juego si tenían alguna queja. Reconsiderando, dijeron que no, pero que era raro.
Rescaté esa memoria ayer, porque al llegar a mi edificio, las niñas jugaban en el pasillo a ser coronadas "en una noche tan linda como esta", mientras hacían pasarelas imaginarias, al tiempo que una abuela orgullosa gritaba en algún lugar: ¡Esoooo! ¡Tú vas a ser Miss Venezuela, cará!
Y es que, al final del día, ¿no seríamos un país incompleto sin el Miss Venezuela?


No, no... No seríamos VENEZUELA sin misses. Eso es definitivo y definitorio jejeje. Demasiado de acuerdo contigo. Más allá del triunfo, es interesantísimo analizar ese "efecto corona" de las venezolanas.
ReplyDeleteParticularmente, considero que no es sólo que seamos las más bellas o las más arregladas- que lo somos- jeje.. Es un tema de que- agraciadas o no- como dirían por ahí:- "portamos el estilo", "llevamos la actitud"... y eso se refleja y nos destaca en cualquier escenario cotidiano.
Esa actitud de "arrojo" nos da mucha seguridad nos "eha más pa' lante"... o yo espero seguir creyendo eso jejejeje...
Obvio que el tema es que no "sólo se formen las chicas para ser bellas"... pero sí hay una actitud asociada que creo que es positiva. Y, bueno, si al final hay alguna no tan inteligente por ahí... nunca será fea, ni carente de cualidad alguna... podrán decir "tan linda que era ella" jejejeje... o que si "primero bruta que sencilla"... jejeje
Es todo un gran fenómeno.. que siempre me ha interesado, dicho sea de paso jeje...
Saludos Andy! Acabo de conocer tu blog y ya estoy se seguidora :)
Abrazo!